Reparación de hernia inguinal con técnica robótica o laparoscópica y colocación de malla, priorizando una recuperación rápida y con mínimo dolor, respaldada por formación en mínima invasión en Cleveland Clinic Abu Dhabi (Emiratos Árabes) y en cirugía robótica en el Hospital Albert Einstein, Brasil.
Una valoración a tiempo evita complicaciones como el atrapamiento
Si el bulto se vuelve duro, doloroso y no se puede empujar de vuelta hacia el abdomen, busca atención médica urgente: podría tratarse de una hernia atascada o estrangulada.
Pacientes que transformaron su salud
"Llevaba como un año con esa bolita en la ingle y no le hacía caso, hasta que empezó a molestarme cuando cargaba a mi nieto. Mi esposa me obligó a ir y menos mal. El doctor me habló claro, sin asustarme, y la operación fue un rato nomás. Al otro día ya andaba caminando por la casa."
"Yo trabajo en construcción y mi miedo era quedar meses sin poder hacer fuerza. El doctor me explicó lo de la malla con un dibujo y todo, y ahí recién entendí qué era lo que tenía. A las dos semanas ya estaba de vuelta en la obra, con cuidado al inicio, pero de ahí ni me acuerdo que me operaron."
"A mí me daba vergüenza ir al médico por eso, pensaba que era cosa de hombres y que me iban a decir que no era nada. El Dr. Luis me atendió con muchísima paciencia, me respondió hasta la pregunta más tonta. Ya me operé, la recuperación fue rapidísima y volví al gimnasio sin miedo."
La hernia inguinal ocurre cuando parte del contenido abdominal, como un segmento de intestino o tejido graso, protruye a través de un punto débil en la pared muscular de la región inguinal (la ingle). Es una de las cirugías generales más comunes y puede presentarse en un solo lado o en ambos.
Entre los factores de riesgo están el sexo masculino (es mucho más frecuente en hombres), la edad avanzada, el esfuerzo físico intenso o levantar objetos pesados de forma repetida, la tos crónica, el estreñimiento crónico, el sobrepeso y antecedentes de cirugías previas en la zona abdominal.
Tener un familiar de primer grado (padre, madre o hermano) con hernia inguinal puede aumentar el riesgo de padecerla, ya que la debilidad congénita de la pared abdominal suele tener un componente hereditario.
El diagnóstico habitualmente se realiza mediante examen físico y, si es necesario, una ecografía de la región inguinal para confirmar el hallazgo. La cirugía es el único tratamiento definitivo y consiste en reintroducir el contenido herniado y reforzar la pared abdominal, generalmente con una malla, ya sea por vía abierta, laparoscópica o robótica.
El pronóstico de la hernia inguinal es muy bueno cuando se opera de forma programada, con una recuperación rápida y bajo riesgo de complicaciones. Sin embargo, si no se trata a tiempo, existe el riesgo de que la hernia se atasque o estrangule, una complicación que compromete el riego sanguíneo del tejido y requiere cirugía de urgencia. Por eso, una valoración médica oportuna es indispensable ante cualquier bulto o molestia en la ingle.